Saturday, June 17, 2006

Play (la película) y Se Arrienda...Un comentario sobre su música


Hace una semana atrás vi "Play" y "Se Arrienda": dos de las cuatro películas que deseaba ver (las otras son "La sagrada Familia" y "En la cama"). Ambas son parte, según mi percepción, siempre tan subjetiva, de una nueva generación de cine chileno. Pienso (no creo) que son un nuevo estilo de hacer cine. Una quizá es más tradicional en su desempeño, y la otra es más atrevida. ¿Cuál es cual? Para el que las vio sabrá la respuesta. Pero bien, sin quitar valor al arte de cada una, ni mucho menos a su fotografía, ni menos aún a su argumentación, me gustaría enfocarme en su música. Sí, en ella, siempre tan oculta, pero siempre tan presente.

Debo reconocer que hace años me fijo en dos aspectos cuando veo una película: su argumentación y su música. Si esta última no logra "encajar" en la argumentación, entonces estamos mal. Para mi deberían ser el uno para el otro. Para otros obviamente que no: esa es la gracia de la modernidad.
Si esa nota no entró bien o no siguió el curso que, a veces magistralmente pienso debería darse, entonces me pongo de mal humor y pierdo la concentración argumental. ¡En serio! Suena un poco “loco” pero lo es. No crean eso sí que mi atención musical es wagneriana o compleja, al contrario, soy fácil. Basta con que una bella melodía, muy simple, pero efectiva, logre cautivarme para saber cuándo es el momento justo para acoplarla a esas imágenes en movimiento.
Me pasa muy seguido. De hecho muchas veces pienso que es justamente lo que el productor de la película quiere que me ocurra: que me quede “pegado” con la melodía. Antes eso me complicaba, ahora no. Ahora me encanta: me dejo seducir por las sirenas (como si fuera un marinero viajando por un mar de notas).
Bueno, esta vez me ha ocurrido lo que espero de una película: buena música y buen argumento. Ambas películas tienen algo de eso. Una es repetitiva, pero funciona. La otra es más sutil pero igual de efectiva.
En “Se Arrienda” la música (y letra) de Andrés Valdivia y Cristián Heyne me parece que calza justo en la película. Melodía simple, pero capaz de transmitir el sentimiento del protagonista. El mejor momento es cuando Gastón, en la noche santiaguina, mira por la ventana (desorbitado) y la música comienza. ¡Es notable! Muy fácil asociación. Letra. Música. Silencio. Imagen. Rostro. Luces. Noche. ¡All Inclusive! No pido más: sólo esa imagen temporal serviría para un video clip. ¿Pero saben porqué la encuentro genial? Porque me he encontrado en la misma situación miles de veces y me encantaría que hermosas chicas escucharan la música ad hoc y vieran mi rostro pensativo como el de Gastón. De seguro “algo” activaría en ellas: quizá lástima, quizá ganas de conversar, quizá nada, ¡Qué más da! Lo cierto es esa imagen es predecible, pero ¡puchas que funciona! A mi me gustó, la encontré notable.
Pero bien, en lo que respecta a “Play”, pienso que su caso es especial. La música es más compleja y el juego de imágenes así lo exige. Pero pienso que las notas trazadas en el pentagrama son para otro momento. Son para caminar y que nadie te vea, es decir, que sólo tú te veas y te desdobles por tus mundos y pensamientos. Antes de verla me impresionaba que la chica de la portada estuviera con unos tremendos audífonos en su cabeza: con eso ya empezábamos bien. Me gusta que ella los tenga y que yo (el espectador) la acompañe en su obsesión. Me gusta además que fume. Yo no fumo, no me gusta, pero siempre he querido fumar y exhalar una nube de humo frente a mí. Suena extraño, pero toda esa combinación de colores (y de notas) de la película me hizo un efecto especial: imaginar mundos ficticios en mi mundo. Recuerdo en especial cuando él le dice a ella (la otra) que se comió una polilla: ¡es genial! Y ella le pide que la libere y él lo hace. Es ¡mágico!
En fin, todo ese juego de colores y ese silbido melodioso de la chica de los audífonos me parece un gran acierto. Encaja. Sirve. Funciona. En mi cabeza está ese juego de notas (tan simples). Espero no se me olvide, eso espero.

En resumidas cuentas, ambas son un gran acierto. Ambas me hicieron “algo” que todo artista espera sentir al terminar su obra. Ese algo que espero al ver una película (y que bueno que sea chilena).

1 Comments:

Blogger ijuyt said...

Interesantes ideas. A mi me pasa que a veces uso la música para sentirme inmune. Camino dentro de la masa de gente con mi cd player a todo volumen, oyendo, por ejemplo, Nine Inch Nails o Placebo.
Te agregué a los links de mi blog.

9:38 PM  

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